domingo, 23 de mayo de 2010
Sufrir en silencio es un grito desesperado, un grito mudo que ensordece. El vacío se vuelve innombrable porque solo nombrar eso que nos falta nos parte el corazón al medio.
Es como eso que no queres contar para que no se pinche, crees que el solo hecho de nombrarlo puede arruinar todo. ¿Lo existe en silencio deja de existir si lo ponemos en palabras?Palabras obvias que no hace falta decir o tal vez justamente por obvias hay que decirlas.Lo viste mil veces, sabes que pasa, pero hasta no ponerle palabras no es real.
De chica aprendí que para comunicarse no siempre son necesarias las palabras. Las palabras se pueden manipular, pueden perder su valor o tener demasiado. En cambio el silencio es más noble. El silencio es algo que se puede compartir. El silencio es estar en control. El silencio es poder.
Un día simplemente deje de hablar y descubrí que fue ahí cuando empezaron a escucharme mejor. Dicen que
somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestro silencio.
Y yo nunca voy a ser esclava de nada.
Un día simplemente deje de hablar y descubrí que fue ahí cuando empezaron a escucharme mejor. Dicen que
somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestro silencio.
Y yo nunca voy a ser esclava de nada.
¿Es un capricho?, ¿Es una necesidad?, ¿Es constancia?, ¿Es lealtad?, ¿Es tenacidad?, ¿Es terquedad?, ¿Es intransigencia?, ¿Es obstinación?. ¿Cómo se llama eso que sentimos, y no se va ni con el tiempo?, ¿Es amor?, ¿Es una manía?, ¿Es ceguera?, ¿Qué es? ....... ¿O es obsesión?. Es muy fácil confundir amor con obsesión, pero no son lo mismo. El amor está en todo el cuerpo, la obsesión solo está en tu cabeza. Te encierra en tu burbuja, te aísla, te adormece. Cuando no hay amor aparece la obsesión, para aturdirnos, para hacernos creer que sentimos algo cuando en realidad no sentimos nada, porque estamos vacíos, vacíos de amor. El amor saca lo mejor de uno, y la obsesión lo peor. A veces podemos parecer valientes, arriesgados, y en realidad lo que nos empuja es estar ciegos, obsesionados. Por la obsesión se puede hacer cualquier cosa, se puede lastimar tanto… Porque la obsesión al fin y al cabo es un medio para llegar a ningún lado, o para llegar demasiado lejos. Trampas en nuestra cabeza, y ahí vamos inocentes entregando nuestro cuerpo, creyendo que ese camino nos llevará hacia el amor justificando los medios por ese fin. Y en nombre del amor, matamos al amor. Por eso las obsesiones son tan peligrosas, porque es un lugar del que nunca se vuelve.
miércoles, 12 de mayo de 2010
El pañuelo de mis lágrimas, de mi frio fuiste mi abrigo,
Mi compañera de aventuras y muralla de mi gran castillo
Aunque con distinta sangre que digan, tengo claro que llevamos la misma, porque con nuestro destino unido no hace falta llevar el mismo apellido.
Eres esa hermana que siempre quise tener, nunca estarás sola lo juro,donde quiera
que vayas siempre tendrás mi escudo para ganar la batalla.
Eres el secreto de primeras experiencias solo con una mirada mi vida, ya puedo
saber lo que piensas.
En lo malo y en lo bueno , en la suerte y en la desgracia Siempre tus buenas palabras.
Confidente de todos mis sueños, de mis primeros amores…
fuiste quien cogió cada una de mis derrotas.
Porque nadie, ni el tiempo, borrará lo nuestro hermana.
Me alegras la vida porque en el momento que pienso que no te tengo
mi vida se desboca…
Con tu ayuda, tus consejos y con solamente mirarme y decirme te quiero hermana, me
hago invencible porque sé que te tengo .
Mi noche y mi día, tú me indicas el camino.
ten claro, que jamás me ire de tu lado, porque mi ilusión eres tu.
Mi mejor amiga, mi aliada, mi hermana.
martes, 11 de mayo de 2010

Mirame, date vuelta y mírame, date vuelta y volve por favor. Y acá estamos otra vez, logrando que alguien te mire. Cuando queres que alguien te mire no importa ninguna otra mirada, vos queres esa mirada y ninguna más.
Pedimos a gritos desesperadamente que abran sus ojos y nos miren, que nos vean, que vean nuestro dolor y nos comprendan.
Hacemos enormes esfuerzos para no necesitar de nadie, para no necesitar de una mirada para existir. Pero somos esclavos de esa mirada, la necesitamos, como al aire. Hacemos cualquier cosa por atraer esa mirada, intentamos ponernos en el campo visual del otro, quisiéramos tener un reflector que nos ilumine, quisiéramos brillar para ser mirados.
Lo curioso es que los ojos que más nos obsesionan son los que no nos pueden mirar. Pero la mejor mirada no es la que se nos niega, sino esa mirada que no vemos, la que ignoramos distraídamente.
Esa mirada inesperada, fuera de todo calculo, esa mirada que nos ve cuando no nos sentimos mirados y por lo tanto nos mostramos mejor. Una mirada capaz de atravesar la máscara y ver lo que hay detrás.
Es imposible que nos mire a una mirada vacía, vaciada. Pero lo queramos o no somos esclavos de esa mirada porque todos somos luces apagadas que solo se encienden cuando alguien nos mira.
Vivimos viendo sin ver. ¿Por qué nos cuesta tanto ver de verdad? Ver lo que es tan evidente. Somos curiosos, queremos ver, ver todo ¿Pero estamos preparados para ver de verdad lo que hay para ver? Todo lo que tenemos que ver está ahí, siempre está ahí a la vista, lo importante nunca está oculto, solo se trata de querer verlo. Cuando queremos podemos ver con los ojos, con la nuca, con el alma, ver hasta lo invisible. Ver, verte, verme ¿podes verme, puedo verte? Estoy aqui, estás ahí, si quieres puedes verme, solo tienes que querer. Estás vivo y solo debes despertar ¿Puedes? ¿Quieres?
Competencia.
Aveces vas por la vida creyendo que estás despierto, y de pronto pasa algo inesperado, algo que te sacude, algo que te despierta. ¿Hay algo capaz de despertarnos del sueño más profundo, que es dormir despiertos?. Es paradógico, pero creo que no hay mejor despertador... que un sueño.
Cuando eres niño, tenés algo muy claro, tu juguete preferido, es tuyo. Si ves que alguien lo quiere, sin dudarlo decís, es mío. Defendes con uñas y dientes lo tuyo, tu juguete, tu lugar, tu novia, pero siempre aparece alguien que viene a disputartelo. Puede ser una persona o incluso el recuerdo de otra persona, donde había dos ahora hay tres, y ya estás en una competencia.
La competencia tiene mala prensa, creemos que ser competitivo es un defecto, nunca una virtud, ¿Pero no es cuándo no tenemos competencia cuando dejamos de crecer?.
El problema de la competencia -creo yo- es la falsa creencia de que para que alguien gane, otro tiene que perder, para que alguien exista, otro tiene que desaparecer.
Olvidarte que nada es tuyo y que todo lo podés perder, te puede dormir... se necesita un buen sueño para despertarse.
Se necesita un buen competidor para mantenerse despiertos, y crecer. Y no hace falta que otro pierda, la verdadera competencia es cuando todos de alguna manera ganan algo, no hay garantía de que el sueño vaya a cumplirse, eso te hace esforzarte para ser mejor, para que elegirse sea de cada día. De lo que sí hay garantía... es que si aspiras a ser mejor, no hay manera de que no lo seas.
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